23 octubre 2014

Semáforo en rojo


Dicen que la realidad siempre supera a la ficción. No supe lo cierta que era esta frase hasta que todas mis fantasías contigo se esfumaron cuando el corazón se me aceleró en aquellos pocos segundos que te vi, que te miré, que pasaste por mi lado sin saber que cada día pienso en ti y no te puedo borrar de mi mente. Tú te vas por tu camino, y yo por el mío. No sé cuándo volveré a verte otra vez, a sentirme viva de nuevo, pero no pierdo la esperanza y cada vez que salgo de casa pienso "puede que hoy sí". Si no lo hago, se convierte en un día gris más que olvidar, pero si lo hago, si te siento... se me llena el alma y podría hacer cualquier cosa que me pidieras, por ti, por un nosotros que a pesar de que sé que jamás llegará, siempre llevaré en mi. Sin embargo, lo que más duele es no saber cuándo partirás para no regresar, cuando nos separemos y estos años sólo sean un recuerdo, y que tú ignores que me muero por ti...

Por si acaso me despido, porque no sé cuántos interrogantes hay en esto que no tenemos tú y yo, y al menos me gustaría decirte, con todo el dolor del mundo en mi pecho, adiós, ojalá no tuvieras que irte sin saber que eres tú quien le da sentido a mi existencia, y ojalá yo no tuviera que marchar preguntándome qué podría haber sido. Nunca te olvidaré, y allá donde vaya estarás siempre conmigo, aunque tú no lo sepas. Gracias por aparecer en mi vida, te amo, y te amaré hasta el último suspiro.

Hasta siempre, amor mío.
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario