Qué te voy a decir a ti, amigo,
que apareciste por casualidad,
entrando en mi vida,
sin saber lo que significaría.
Qué te voy a decir a estas alturas, amigo,
que no sepas ya,
se me muere de pena el corazón,
al dedicarte este último adiós.
Hoy, demasiado acostumbrada a las despedidas,
te abracé por última vez,
y no me salían las palabras,
porque si intentaban hablar,
se pronunciaban en más lágrimas,
y tú sabes que si hay algo que odié alguna vez, amigo,
fueron las despedidas,
y el último adiós,
que es el que más duele en el alma.
Dices, dicen,
que nos volveremos a ver,
puede que sea posible,
pero tú sabes, amigo, que el tiempo no perdona,
que yo no estaré presente en tu nueva vida,
ni tú en la mía,
pero qué más da si de ti sólo me van a quedar
los buenos recuerdos que no sé si se repetirán,
las buenas memorias de la juventud,
la sensación de vida.
Amigo,
te vas, me voy,
y no es de nadie la culpa,
es la vida, en fin, la que nos cruzó,
y a nuestro pesar, y más el mío, nos separó,
duele, porque es un adiós,
porque nuestros caminos se alejan,
aunque tú y yo sabemos, amigo,
que nunca dolerá como el adiós de un hermano.
No sabes, amigo, hasta qué punto fui feliz,
a pesar de tu ausencia o de tu breve presencia,
pero la vitalidad que me faltaba, amigo,
tú me la diste,
y nadie más pudo conseguirlo,
y ahora en mi memoria no hay otro sino tú,
para recordarme que un día yo también tuve un amigo,
que yo nunca tuve un hermano,
pero que viví como si hubiera tenido muchos,
porque ahora el alcohol me nubla la vista,
y la felicidad se acaba contigo, amigo,
cuando nos lanzamos la última sonrisa,
el último abrazo,
la última fiesta,
la última vez,
amigo, se va una parte de mi,
y temo no volver a recuperarla,
pero espero que seas feliz,
y que algún día tú descubras un nuevo amigo,
como yo te descubrí a ti,
y puedas revivir cuantas veces quieras,
la felicidad que tú me diste a mi.
Amigo, te escribo con todo el dolor de mi corazón,
y aunque las lágrimas me empañan los ojos,
aún puedo escribirte la última poesía,
y quiero que sepas,
que siempre me mantendrás viva,
con toda nuestra vida,
aunque ya no te vuelva a ver,
aunque ya no estemos juntos,
aunque mis miedos se cumplan,
aunque tú, amigo, algún día, me hayas olvidado,
aunque nunca me quisieras como yo te quise a ti,
gracias, amigo, por aparecer en mi.
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