20 diciembre 2014

La boca del pez


Me perdí en tu pesar,
en esas misteriosas orillas
donde la noche termina con el deseo
de buscar mi reflejo en la complejidad
de cada uno de tus lunares.

Quise conquistar la luna,
pero en medio del desierto
me encontré con ese beso
que deja con la miel en los labios
y lloré todos tus recuerdos.

Ideé la melodía
que le pusiera banda sonora
a nuestros sueños de papel,
que volaron con tu adiós
naufragando en el verano
del que te enamoraste.

Fui vulnerable como una muñeca,
y el desorden en mi cabeza
me golpeó arrastrándome de nuevo
a esos quiero y no puedo
que mantienen al océano cuerdo.

Me acusé de encapricharme
de un libro vacío
que no podía prometer
montañas de flores en la frontera
entre tu olor y mi alegría.
.

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