06 enero 2015

Escaleras


Con la tinta de mil lágrimas te escribí una carta de sangre, un juramento con el linaje de las experiencias que alberga el corazón, y un contrato con la razón que no entiende de compromisos.

Decía que corre presuroso para los espíritus que a pesar de las irremediables inclemencias sienten ávidos de inhalar vida, mientras que vaga fatigoso para los que resbalan por las grietas de su memoria y con la desdicha se cubren de las lluvias de la casualidad; que olvida su existencia esta naturaleza de codicia singular y la extraña cuando ya no hay oportunidad.

Así era el tiempo cuando le conocí, y buscando encontrarle como al fuego que apaga la pena, descubrí que era un misterio que nunca percibiría, pues al igual que la bestia más temida también llora si roza las espinas de la rosa más hermosa, la parca solloza porque jamás vestirá de blanco.

Y esta noche, he hecho un pacto con la muerte.
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